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03 julio 2009

De fonación y adagios

Tienes el sabor de una tierra triste en los ojos, despoblado de paisaje, de mirar ya no te acuerdas. Tu caminar valiente en su parsimonia, ahuecado en su coraje, te olvidaste de pasear.
Te vistes sin prisa cada mañana, la desgana por chaqueta y el escudo por camisa.
Apuras el aire, no encuentras por qué respirar. Así que te afianzas en algún suspiro, de esos que embauquen con sólo aspirar.
Profesor del compás y la nostalgia, la tristeza no es buen puerto, tu consonancia es efímera, permanente tu da capo.
Un paso, dos pasos, la vida que se escapa en mil fotografías.
Un tempo, dos tempos y el tiempo eterno que miras desde tu ventana.
La vida sigue en sus notas, atrévete a hacerlo a capella.

1 comentario :

El Maquinista dijo...

Esta rotura es bella, muy bella, ¿por qué no la conviertes en cuento?, creo que sería aún más bonito....házlo a capella, tu voz es suave y aterciopelada, a nadie como a tí te va a resultar más fácil, es un don natural.