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21 abril 2009

De desideratas

Estoy dispuesta a amedrentar las heridas.
No bajaré los brazos nunca más en la vida.
Y aunque es mucha mi flaqueza
te aconsejo fortaleza.
Tus metas no postergues, que las ideas afiances.
Deja fluir tu humanidad, de lo que posees, es la única verdad.
Y el amor...No te confundas, no somos la mitad de ninguna naranja.
Las amnesias...No es tan triste, el olvido deja espacio a la memoria.
El pasado...Nada tan inútil como atesorar lo irremediable.
Que la muerte no te espante, que su dolor no te alcance.
Tu esperanza en la adversidad, tu látigo a la soledad,
tu vida en la búsqueda de otros sólo aquellos que compartan tu pasión.
Los demás, lo demás, desechalo.
Tanta bondad nos espera. Desvistete de tristeza, desnudate de ironía y cuando seas alegría
seguramente habrá paz.
Tandil, Buenos Aires. 1987

2 comentarios :

El Maquinista dijo...

Esta rotura tiene mucha fuerza, es como un caballo desbocado que acaba tranquilo, de la manera más dulce.
Creo que si partes una naranja en dos mitades, lo mejor que puedes hacer es comértelas, y más si está recién cortada del árbol en su fecha justa y sabe dulce.
Yo tiendo, en cambio, a pensar que se pueden ser engranajes encajando dientes del uno en el otro, soltándolos mientras la rueda de la vida gira para que puedan respirar, a la vez que los siguientes permanecen unidos. Así, los dientes de ese engranaje mantienen respeto, se cuidan para poder seguir engarzándose correctamente, tienen libertad pero no pueden vivir los unos sin los otros.

Pablo dijo...

Parece mentira que aquella muchachita que conocí por aquella época a veces tan lejana pudiese escribir así, con tanta profundidad... y que yo no me hubiese podido dar cuenta. No tengo perdón...