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21 julio 2011

Octavio

Amor mío: hubo un tiempo en que decías que no podías vivir sin mí.
Tengo el vívido recuerdo de aquella época en que no te avergonzaba darme la mano al caminar conmigo, o que te despidiera con un te quiero aunque hubiera gente presente, o que fuera a recogerte y de bienvenida fuera siempre el abrazo.
No, en aquellos años no te importaba.
Creías que era la mujer más hermosa, la poseedora de todos los milagros que podrían obrarse en tu vida, la que tenía todas las respuestas y todos los remedios para tus males.
Crecimos en un mundo sólo para los dos. Juntos y amándonos.
No sé si lo sabías, no sé si te lo dije, pero con vos me volví mejor persona, aprendí a ver la vida con los ojos del amor, a darle valor a lo que realmente importa. Vos me hiciste más fuerte y más sabia, y has sido el gran motor que me ha impulsado a seguir.
Te hablo y me hablo, hacértelo saber es hacerte partícipe de mi gran amor.
Habrás entendido que en mis enfados subyace lo mucho que me importas? Habrás entendido que conforme tú cambias y me ves distinta, yo también cambio para dejarte volar?
Perdona cuando el trabajo no me permitió ver cómo soltabas aquella paloma, o cuando no pude oírte cantar algún villancico vestido de pastor.
Perdona los años oscuros que no me dejaron consolarte en tu dolor, darte explicaciones, decirte que nada de lo que ocurriera era culpa tuya. Perdona que por más que me esfuerce, a veces no logro llegar a ti.
Pero estoy aquí, como siempre, amándote y procurando que puedas desplegar tus alas, que encuentres tu camino, tu lugar en el mundo, que seas feliz.

Feliz cumpleaños, amor mio. Felices y únicos 18 años.

Imágen: Octavio S.
Llegaste a mi vida como una esperanza, con tantos riesgos y aún así tan fuerte y vigoroso que, en verdad, sé que debías hacerlo.
Que era necesario concebir tu idea para realizar tu existencia.
Que era necesario ese puente de angustias para llegar hasta tu páramo, a la amorosa vida de tu abrazo, de tu llanto, de tu boca mamando mis asombros, mi maternidad.
Como un misterio te realizaste.
Te acoplaste a mis pasos, a mi gravidez y tu amor ofició en mí todos los cambios...
Cuando seas un hombre, cuando quieras encontrar mi palabra y mi compañia, mi voz que ya reconoces y que deriva tus ojos en mi búsqueda podré contarte de esta bendición, de este fruto sereno y total de ser tu mamá.
"Al fin Octavio" Julio de 1993
                                                         





12 comentarios :

J.J. Jacobo dijo...

¿por qué tienes que hacer que me emocione cada vez que escribes?

Carlos Galeon dijo...

Hermoso relato de amor materno que se va revelando conforme avanza la misma narración en forma epistolar y que culmina en una declaración de la grandeza y la complacencia de ser madre que se entrega a su hijo.
Saludos, y un abrazo.

Laura Caro dijo...

Muchas felicidades al hijo por su cumpleaños y ala madre por su talento para comunicar.
Vuelan, Claudia, crecen rápido...es su destino y lo mejor que pueden hacer.
Un abrazo.

Claudia Souza dijo...

J.J: te emocionas porque conoces y quieres a Oc. Y como madre no se puede dejar de querer a quien quiere a tus hijos. Gracias por estar.

Claudia Souza dijo...

Carlos: muchas gracias por tus palabras, por pasarte por aqui y regalármelas. Otro abrazo para ti, ya te haré una visita en tu espacio, promete.

Claudia Souza dijo...

Laura: gracias por dejarme tus palabras. Vuelan, se enredan, crecen, caen, se levantan y retoman el vuelo. Como decía Gibran: Somos el arco desde el cual ellos serán lanzados como flechas vivas, que nuestra inclinación de arquero sea para su felicidad. Porque no son hijos nuestros, son hijos de la vida deseosa de ella misma. No vienen de nosotros sino a través de nosotros, y aunque estén con nosotros, no nos pertenecen.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Qué hermosura, Claudia. Realmente, es un texto emocionante, lleno de amor. Enhorabuena por Octavio y enhorabuena a Octavio por tenerte a ti.
Un beso.

Claudia Souza dijo...

Isabel: de nuevo, muchas gracias por tus palabras. Como siempre, el toque de sensibilidad. Gracias!
Otro beso.

curro dijo...

Pues ese Octavio debe de sentirse como una gallina clueca, con todo eso que dices. Es un texto muy bonito, realmente me has sorprendido. Un saludo

Claudia Souza dijo...

Gracias, Curro, de nuevo, por pasarte por aqui. Es lo que tienen los hijos, que nos ponen sentimentales.
Un abrazo.

Lunska Nicori:BegoñaGTreviño dijo...

...Es posible expresar cuando una se detiene en el centro, donde todo calla y todo habla al mismo tiempo. Se concentra la comunicación en un sólo gesto: escribir, lo que en otras circunstancias a veces no es posible.
Tu centro, al rojo vivo, siempre enternece.
Conozco personalmente a Laura Caro, y a Isabel Martinez... A la segunda más que a la primera, por ser murcianica y adentrarnos juntas en paseos, cafés, recitales, o el hilo telefónico. Vuelvo de Madrid el 26... ¿Será que algún día, me dejarás probar ese mate?
Un beso de Jueves, Júpiter y Sagitario.

Claudia Souza dijo...

Lunskiya, será por mates? Si hace long long time que te están esperando. Ya sé que suena repetitivo pero gracias por estar.
Besos de jueves y venus en libra...