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02 febrero 2014

Tiempo subterráneo


El amor se manifiesta en tiempos opacos.
Cuando la oscuridad niega avanzar.
Cuando los signos de la madurez, que dibujé en tantas firmas,
acaba atándome, obstaculizándome el alma, el vuelo, la holgura.
Estoy atada, con las alas partidas como cuajos de jazmines.
No importa qué traje me imponga en cada ocasión,
ni qué tan bella pueda soñarme.
Esta realidad acobardada... Esta tierra que no es mía..
La mirada que te robo cuando no puedo más...
Amordazada y prisionera - si fuera tan sólo eso-
sé que este sueño inventado es aún más imposible
que cualquiera que desee dormir en tu cama.
Mi vida en la tuya no está en tus planes, ni en tu voluntad...
Me muero porque me asaltes,
me destroces el alma con tus secretos,
me desnudes la mente y afloren estas ideas,
estos locos deseos de contarte que yo te conozco,
que yo perdí el tren.
Mirando hacia afuera ibas. Yo en el andén.
Ni siquiera era oportuno que me vieras.
Apenas un instante, el tiempo de los carriles
virando hacia otra estación.
Tarde...Tan tarde que hasta arruiné una cita
recordando tu expresión.
Me quedé absorbiendo aquel rostro mio reflejado en tu vagón.
Vos dentro, rumiando quizás tus penas.
Si te bajaras aquí..!- me dije.
Si nos encontráramos las vidas; sucumbirían los tiempos subterráneos?
Se desatarían mis manos y me elevarían?
Pero si tan breve ha sido todo....
Yo no quiero que sigas rumbeando viajes que no imagino.
No pertenecer a tu historia me daña,
me deprime, me deja más sola y tonta aún.
Por un segundo: arrojarme al vacío.
El tren se detendría y vos asomándote: -Qué ocurrió?
Pero no soy tan valerosa, amigo mío.
Tal vez cuando te respondieran
hundirías la cabeza en alguna revista horas antes comprada.
Volverías a masticar tus zonas, tu amuermada cara matutina.
Ignorando mi proeza irreversible,
el inútil sacrificio fragmentado de mi absurdo corazón.


3 comentarios :

Anónimo dijo...

Me encantó como termina.
Saludos desde la Argentina.
Carlos.

RECOMENZAR dijo...

Muy bello tu texto
Me ha tocado el alma

Claudia Souza dijo...

Gracias, Carlos por detenerte en estos andenes.
Igualmente para Recomenzar, gracias por tu lectura y tus palabras.